Sector productivo

Apícola

El sector apícola produce miel, cera, polen, propóleo y jalea real a partir del manejo de colmenas, y presta un segundo servicio que muchas veces vale más que la miel: la polinización rentada a huertas de aguacate, berries, cucurbitáceas y frutales de clima templado. En México y buena parte de Latinoamérica convive la apicultura de patio, de pocas colmenas y venta local, con operaciones comerciales que trashuman sus apiarios entre floraciones y exportan miel a granel al mercado europeo.

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Qué perfiles contrata

Contrata sobre todo perfiles de manejo directo: apicultores y jefes de apiario que revisan cámaras de cría, dividen, alimentan y controlan varroa y enfermedades de la cría, y responsables de sala de extracción que responden por la inocuidad y la trazabilidad de cada lote. Como la miel de exportación se paga contra análisis, hay demanda constante de gente de calidad y laboratorio que entienda humedad, HMF y límites de residuos, y de coordinadores de acopio que mantengan en orden el papeleo de cada productor. La polinización rentada abre otro tipo de puesto: quien negocia los contratos con las huertas, define la carga de colmenas por hectárea y organiza los traslados, que se hacen de noche y con la colmena cerrada. Es un oficio de campo, con picaduras, con abeja africanizada en casi toda la región y con temporadas de mucho traslado; el equipo de protección y el trato tranquilo con el enjambre son parte del trabajo, no un extra.

Dónde se concentra

En México la producción se concentra en la península de Yucatán —Yucatán, Campeche y Quintana Roo, donde la miel de selva baja sostiene la exportación—, y en Veracruz, Jalisco, Chiapas, Puebla, Guerrero y el altiplano; la polinización rentada mueve colmenas hacia Michoacán y Jalisco para aguacate y hacia el noroeste para berries y hortalizas protegidas. En Sudamérica, Argentina y Uruguay exportan miel de pradera desde la pampa, Chile combina miel con polinización de frutales y almendro, y Brasil produce miel orgánica de caatinga en el nordeste. El calendario manda: la cosecha fuerte va de fin de invierno a la primavera en el sureste mexicano y se invierte en el cono sur, así que hay meses de trabajo continuo —cosecha, extracción y envasado— y meses de mantenimiento, alimentación y armado de material.

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