Área profesional del agro

Investigación, desarrollo y mejoramiento genético

Investigación, desarrollo y mejoramiento genético es el trabajo de crear y probar lo que se va a sembrar dentro de varios ciclos: variedades e híbridos nuevos, portainjertos, y también productos de nutrición, bioinsumos y protección de cultivo antes de que lleguen al mercado. Se hace con cruzas, selección, ensayos repetidos en varias localidades y análisis estadístico de los resultados, no con una sola parcela de buena apariencia.

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Cómo es el trabajo

El día transcurre entre parcelas de prueba, invernaderos de mejoramiento, estaciones experimentales y laboratorio. Es trabajo meticuloso y repetitivo: emascular y polinizar a mano, etiquetar, llevar libretas de campo, tomar datos de vigor, sanidad, rendimiento, firmeza, sólidos y vida de anaquel, y después limpiar y analizar esos datos. En laboratorio se suma propagación in vitro, análisis de semilla o marcadores moleculares según la empresa. Hay calor de invernadero, ciclos de siembra y cosecha que no se posponen, y estaciones experimentales que suelen estar lejos de las ciudades. Y una característica que conviene saber antes de entrar: las respuestas tardan años, y el resultado del trabajo de hoy se ve varios ciclos después.

Qué piden las empresas

Se pide agronomía, biología, biotecnología o genética; para posiciones de mejorador titular el posgrado es común, y en investigación pública casi la regla. Pesan la estadística y el diseño experimental —saber analizar un ensayo, no sólo sembrarlo— y el inglés, tanto para la literatura como para reportar a casa matriz. En roles senior entran además el registro de variedades, los derechos de obtentor y la normativa de semillas del país. Se valora el ojo de campo: quien sabe leer una planta selecciona mejor que quien sólo lee la hoja de cálculo.

Dónde se demanda

El empleo está en casas de semillas nacionales e internacionales, viveros y laboratorios de propagación, departamentos de I+D de agroquímicos, nutrición vegetal y bioinsumos, centros públicos y universidades (INIFAP, Chapingo, Colegio de Postgraduados, los INIA de la región) y en empresas productoras grandes con programa propio. En México se concentra en el Bajío (Guanajuato, Querétaro), Sinaloa, Jalisco, Sonora, Baja California y la zona de Texcoco-Montecillo. En Sudamérica destaca Chile por su contraestación para programas de mejoramiento, junto con Perú, Argentina, Brasil y Colombia.

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